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Narrativa de espacios

                             

   “No sólo es vigorizante visitarla por tener en cada exposición estimulantes intelectuales y visuales; el propio espacio, se convierte en una obra de arte conteniendo las obras de arte temporales. Una experiencia estilo matrioska que no debe perderse en una visita a la Ciudad de México.” – Isabella Moreno, Galería Kurimanzutto, el Mejor Espacio de Arte Contemporáneo.[1]

         La Galería Kurimanzutto es un espacio dedicado a la exposición de arte contemporáneo generado por artistas de las nuevas generaciones en la Ciudad de México. Fue fundada en el año 1999 por Mónica Manzutto y José Kuri, sin embargo, no fue sino hasta el año 2008 cuando se inauguró la nueva sede cerca de Chapultepec . 

        Esta galería es de los pocos espacios que me cautivaron desde que entré por primera vez. Un espacio que añoro visitar.

     

     

     

 

 

 

 

 

 

 

 

        

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      Cada vez que vas a la galería, desde la calle puedes ver una fachada blanca y sencilla de superficie plana y ventanas rectangulares con marcos finos y simples que no llaman la atención (Ver imagen 1). En la parte baja de esta fachada hay un cuerpo de madera seccionado en diferentes piezas iguales, de las cuales una es la puerta de acceso, pero que tampoco destaca por no tener ningún elemento que la distingue de las demás. Estos factores te provocan desorientación y frustración, por no saber cuál de todas las piezas es la verdadera entrada; así como curiosidad y deseo por saber qué hay detrás, pero al mismo tiempo confusión por no saber si has llegado o no al edificio correcto. Hasta este punto pareciera que la fachada se mimetiza con el entorno y no muestra mucho de lo que pasa al interior del edificio intencionalmente para irte revelando lo que adentro se encuentra.

   Al entrar hay un cambio total en la percepción del espacio. De un lugar totalmente abierto y lleno de luz, el espacio se encierra y cambia a ser un pasaje oscuro de poca altura, donde una losa de concreto te dirige a otra zona que no se puede ver del todo (Ver imagen 2). Un espacio que, a mí percepción, provoca una sorpresa e intriga de una forma parecida a como lo hacen los pasillos del Museo El Eco de Mathias Goeritz, también en la Ciudad de México, puesto que el mismo enfatiza un lugar contiguo que resalta por la luz y que solo se vislumbra.

 

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Viviendo una experiencia fuera de lo común

Imagen 1.  Fachada de la galería.

Fotos por: Natalia Gutiérrez Díaz.

Imagen 2.  Pasaje de acceso

Imagen 3. Primer patio

   Al seguir caminando por la galería, se abre un patio de piedra austera para la exhibición de esculturas, el cual se revela como un  

espacio de grandes dimensiones, una gran luminosidad y de abundante vegetación (Ver imagen 3). La forma de llegar a este último 

y el espacio en sí pueden asombrarte y agobiarte por el cambio drástico entre el pasaje de acceso y el patio.

    Después de este primer patio, se aparece un  muro blanco con una puerta deslizante y una cubierta (Ver imagen 4), ambas de madera, que sobresalen y que te aproximan sutilmente a la nave principal donde se albergan la mayoría de las obras de los artistas, siendo este un espacio de triple altura con muros totalmente blancos (Ver imagen 5). Este espacio provoca, por sus dimensiones y luminosidad, la misma sensación de tranquilidad como la sala central y el uso del blanco de El Eco, obra a la cual me ha rememorado tanto esta galería. De igual modo, esta nave principal cuenta con un lucernario central en la cubierta, de casi 3 metros de ancho, que llena el espacio de luz y que de forma conjunta con las dimensiones del espacio producen asombro al llegar y a la vez  calma y serenidad al adentrarse, sintiéndote alejado de la calle por la ausencia del sonido que antes se percibía.

     

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Imagen 4. Segunda entrada

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Imagen 5. Nave principal

         No obstante, el espacio que finaliza el recorrido, después de la sala central, es el que culmina con todas las emociones a través de una última sorpresa. En el muro posterior de la nave central, a través de una puerta descentrada, de madera y deslizante a estilo celosía, apenas se logra entrever este lugar posterior, generando nuevamente una intriga, un deseo y una necesidad de saber qué hay detrás. Al deslizar la puerta se desvela este espacio como un gran segundo patio, el cual está rebosado de vegetación e inundado de luz natural que entra con intensidad desde el centro y de manera sutil por los bordes de las losas que lo rodean (Ver Imagen 6). Todos estos elementos, te generan estados de asombro, exaltación y culminan todas estas emociones en un gran patio que, en este caso, hacen que se sienta  un edificio totalmente único donde la vegetación, el silencio del espacio y la luz despierten  en ti nuevamente emociones de placer, tranquilidad, calma y serenidad, logrando sumergirte en un estado de paz absoluto.

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Imagen 6. Segundo patio

         Para comprobar todo esto que sentía, decidí entrevistar aleatoriamente a varias personas [5] que recorrían la galería, y a partir de esto pude comprobar que las emociones que percibo del recorrido son experimentadas por muchas de las personas que la viven. Los entrevistados comentaron que antes de entrar se sentían perdidos y confundidos, acordando entre ellos que la fachada no daba mucha información sobre dónde era la entrada, sobre si estaba abierto o no y que, además, no expresaba nada de lo que era por dentro; una experiencia que reforzaba esta idea de las emociones de desorientación, confusión e intriga que genera la fachada al ser sencilla y mimetizarse con el entorno. Por ende, al entrar y vivir la galería el usuario queda, según los mismos entrevistados, sorprendido y cautivado por cada uno de los espacios que se van descubriendo. Por último, y no menos importante, la mayoría comentó sobre la tranquilidad y la paz que se siente al estar dentro de la nave principal y, de manera particular, en el segundo patio, causado por el silencio, el sonido de la vegetación y el de las gotas de agua que caían por las plantas.

 

 

 

Fuentes

[1] Christian Del Castillo. Guía Goeritz. (México: Arquine, 2015)

[3] Isabella Moreno, “Galería Kurimanzutto, el Mejor Espacio de Arte Contemporáneo”, 2018, https://www.inmexico.com/es/arquitectura-y-diseno/galeria-kurimanzutto-el-mejor-espacio-de-arte-contemporaneo/

 

[4] “Galería Kurimanzutto”, Kurimanzutto, Noviembre 2018, http://www.kurimanzutto.com/gallery

 

[5] Se entrevistaron 10 personas aleatoriamente con 10 preguntas sobre la experiencia que tuvieron al recorrer la Galería Kurimanzutto, entre ellas estuvieron: cinco mexicanos, tres estadounidenses, un hindú y un venezolano.  Uno era arquitecto,  tres eran estudiantes de arquitectura, un abogado, un escritor, una empresaria, un diseñador textil, un electricista y la curadora.

Fotografías por: Natalia Gutiérrez Díaz.